Villamanrique

Villamanrique

Extensión: 370 km²
Habitantes: 1.148 (INE 2019)
Densidad: 3,27 hab./km²
Tlf. Ayuntamiento: 926 354 363
Web del Ayuntamiento
C.Postal: 13343
Ubicación: 38°32′45″N 2°59′53″O
Gentilicio: Villorreño, -a
Patrón: San Miguel Arcángel

Introducción.-

Villamanrique es el municipio más meridional del Campo de Montiel. Emplazado en una meseta, su localización le convierte en enlace entre las sierras de Alcaraz y Sierra Morena, dentro de un paisaje donde predominan las suaves, pero continuas, elevaciones. Son la agricultura - con especial presencia del olivar y una cooperativa oleícola -, la ganadería de reses bravas, los recursos cinegéticos y la confección, las principales fuentes de riqueza económica.

Su término municipal, con una extensión de 370 km² queda articulado por carreteras locales que conducen a las localidades vecinas de Puebla del Príncipe, Torre de Juan Abad y Castellar de Santisteban, ésta ya en Jaén.

El río Guadalén cruza el término de NE a SO, recibiendo los aportes de los arroyos de La Cañada, Cobastigos y Perete. Este río diferencia dos tipos de paisaje. Por un lado, la depresión formada por su amplia vega, en la zona norte del término municipal, de amplias llanuras dedicadas al cultivo del cereal y al pastoreo en vastas dehesas. Por otro, el amplio sector comprendido entre su margen izquierda y el límite provincial con Jaén, con paisaje serrano. 

Aluminios Algibe Bravo

Fábrica de Puertas y Ventanas de aluminio y PVC
Ctra. Valdepeñas, s/n - Polígono Industrial El Cartabón
13320 Villanueva de los Infantes - Ciudad Real
www.aluminiosalgibe.com   |  Tlf. 926 36 15 66

Antecedentes Históricos.-

Villamanrique se localiza en el camino desde la Mancha hasta Andalucía, conectando la Meseta con el Valle del Guadalquivir. Esto, unido a su cercanía de las provincias de Jaén y Albacete la convierten en ruta de paso del Norte y del Este hacia el Sur.

Tradicionalmente se considera que este pueblo nació, como pequeña aldea dependiente de Torre de Juan Abad, a los pies de una Sierra llamada de San Cristóbal, donde se levantó una ermita desaparecida en los años finales del siglo XVIII, tomando el nombre de Belmontejo de la Sierra o Bellomonte.

Lugar de eminente valor estratégico, ocupado por los musulmanes, quienes levantaron una gran fortaleza denominada Eznavejor, reconquistada en el año 1213 por los cristianos, recuperando toda la comarca. Un año más tarde fue entregado a la Orden de Santiago para que lo poblara. Sin embargo fue progresivamente abandonado, y finalmente aterrado en ese mismo siglo XIII, a la sombra de un nuevo castillo llamado de Montizón, quedando el sistema defensivo asegurado mediante toda una red de torreones o atalayas complementarias.

La aldea de Belmontejo de la Sierra se repobló rápidamente bajo la jurisdicción de la Torre de Juan Abad, hasta que el 18 de Diciembre de 1474 consiguió su privilegio de villazgo de manos del Maestre Don Rodrigo Manrique, en cuyo honor cambió su antiguo nombre por el actual. En el ánimo de la Orden pesaba el deseo de terminar cuanto antes la repoblación del territorio, limitando la dependencia de su antigua cabecera en materia judicial y administrativa. Algunos autores consideran que la concesión del privilegio de villazgo formó parte de las dádivas concedidas por los Reyes Católicos a todos aquellos lugares y caballeros que les fueron fieles durante la guerra contra Doña Juana “La Beltraneja”. La Torre de Juan Abad sufrió el efecto contrario, convirtiéndose en el punto de mira de los ataques de los Manrique a lo largo de los últimos años del siglo XV, determinando su casi total despoblamiento.

Miembro de la Encomienda de Santiago de Montizón dominada desde su sede por la poderosa familia de Los Manrique, durante los últimos años del cuatrocientos y los primeros del quinientos, su población prosperó con rapidez, sufriendo durante el siglo siguiente el mismo proceso de crisis que los demás enclaves del territorio. 

Infantes Veterinarios
- Centro Especializado -

Villanueva de los Infantes | Tlf. 926 361 824
Santa Cruz de Mudela | Tlf. 633 325 388
Teléfono de Urgencias: Tlf. 685 696 740

www.infantesveterinarios.com

Castillo de Montizón

El castillo de Montizón se localiza al SO de Villamanrique, a una distancia de 6 km., junto al Guadalén. Fue construido por la Orden de Santiago a mediados del s. XIII, con el nombre de Santiago de Montizón o Sant Yagüe. 

Recursos Turísticos.-

• IGLESIA DE SAN ANDRÉS

La iglesia de San Andrés Apóstol se sitúa sobre un montículo, que desemboca en su lado Sur en una amplia plazoleta, con atrio empedrado. El ábside se abre junto a un estrecho callejón en el lado Este. De forma poligonal, con tres lados, recibe el refuerzo de cuatro estribos, siendo de sección circular los centrales, y rectangulares los exteriores. Todo el templo se realiza en buena sillería, unida con abundante argamasa, habiendo perdido el revoco original. Recorriendo todo el perímetro del templo, por encima de la línea de impostas se abre una galería de arquillos, realizada en piedra, bajo arcos de medio punto. En la fachada del Sur se adosa un doble cuerpo. En primer lugar encontramos el espacio de la sacristía, perteneciente al siglo XVII, unido a la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, antigua estructura del siglo XVI, reformada en la centuria siguiente para transformar su cubierta e igualarla en altura con la mencionada sacristía. En ésta puede destacarse una gran ventana, rectangular, íntegramente labrada en piedra, rodeada por un marco de orejetas, en cuya clave se esculpió la cruz-espada de Santiago, flanqueada por dos llaves colgadas. Por encima del dintel superior se divisa un friso dividido en tres rectángulos, adornados con aspas de San Andrés y flores de lis. Sobre ellos un ligero entablamento en el que descansa un bello remate, adornado con tres acróteras ajarronadas, unidas por dos aletas. En su interior nuevamente encontramos símbolos de la Orden de Santiago: Calabaza, báculos y conchas de peregrino. Pero sin duda es la Portada Principal de esta parroquia de Villamanrique uno de los más bellos elementos construidos en esta comarca, obra del maestro Juan de Arama, quien la levantó entre los años 1536 y 1549. Arama eligió un modelo de portada monumental, protegida dentro de un poderoso arco de medio punto rebajado, con honda cimbra, sustentado sobre dos bloques apilastrados, con sus correspondientes impostas molduradas. Su cara frontal, doblada, se adorna con una cartela que ocupa la clave principal, en la que se esculpe una cabeza de querubín. Todo el intradós se concibe como una bóveda de cañón, dividida en más de ochenta casetones rectangulares, alternando los lisos con otros decorados con rosetas y mascarones, reservándose para la calle central un programa iconográfico heráldico, vinculado nuevamente con los caballeros de Santiago. Por encima de esta cimbra se sitúa una bella galería o logia, cuyo objeto era crear un espacio adecuado para que los miembros de las jerarquías eclesiásticas y civiles de la villa pudieran asistir, cómodamente, a procesiones y festejos. Se trata de una galería de piedra, abierta mediante cinco arcos de medio punto ligeramente rebajados, apoyados sobre cuatro columnas jónicas y dos semicolumnas toscanas. La decoración se completa con una serie de tondos o medallones dispuestos en las enjutas, presentando los dos exteriores cruces de Santiago y los dos interiores aspas de San Andrés y estrellas de seis puntas. La portada de ingreso se articula gracias a un gran arco de medio punto, sostenido sobre jambas apilastradas, dispuestas encima de plintos cajeados. Tanto el intradós como la cara frontal, jambas y apoyos están íntegramente labrados con “grutescos de pulsión intermitente” según definición del profesor Chueca, extendidos por Alonso de Covarrubias. Este arco central queda enmarcado mediante dos columnas de orden compuesto, sostenidas sobre altos plintos cajeados, cuyos frentes también se adornan con grutescos, lo mismo que los tambores inferior y superior del fuste, siguiendo los modelos difundidos por Sagredo desde el año 1526.

Las columnas se apoyan funden con pilastras cajeadas, apenas esbozadas, recibiendo el mismo tratamiento de grutescos, que invaden también la parte inmediata del muro, integrando de esta sencilla manera todo el paramento de la portada. Destacan los bustos femeninos, de tratamiento clásico y dos curiosos atlantes, a modo de salvajes, uno a cada lado de la portada, sosteniendo sobre sus cabezas sendos jarrones. El espacio comprendido entre el arco de ingreso y el friso genera dos enjutas, en las que se esculpen dos tondos en forma de guirnalda, rodeados de filacterias, en cuyo interior se reconocen dos bustos femeninos, representando, según descripciones del siglo XVIII, las virtudes de la Fe y la Esperanza. Sobre el arco se desarrolla un friso corrido, decorado con grutescos, destacando las composiciones formadas por putti enfrentados con grifos. El nivel superior de la portada arranca desde este friso, con un cambio radical en su decoración. Los grutescos son sustituidos por las esculturas de bulto. Entre las escenas destaca, en primer lugar, la Anunciación del Angel San Gabriel a la Virgen María. Pero sin duda alguna el motivo central se reserva para la hornacina que corona la portada, custodiada por delfines. Este magnífico remate se sostiene sobre dos columnillas jónicas dispuestas sobre plintos y pilastras. En su interior, Arama representó el Calvario completo, con las figuras de Cristo, María, San Juan y María Magdalena, que llora abrazada a los pie cada figura es magnífico, demostrando gran perfección en el dominio de la talla de la piedra. Se impone la elegancia y el movimiento contenido.
Por encima de todo el conjunto, sobre el entablamento, entre dos leones, se dispone un tondo, representando un personaje masculino a la romana, que sin duda podría identificarse con Carlos V.
Mención aparte merecen las hojas de madera que cierran esta portada, en las que se conservan los antiguos herrajes piramidales, restos de una pujante artesanía de la foja, hoy casi desaparecida.

El último tramo del lado Sur está ocupado por la torre de las campanas, estructura compleja, formada por la torre y un añadido hexagonal, formado por tres cuerpos impostados superpuestos, coronados mediante una cúpula semiesférica, cuya misión de refuerzo parece indudable. La torre se compone de dos cuerpos cuadrados inferiores, impostados, íntegramente realizados en sillares de piedra, sobre los que descansa un remate octogonal, adornado con jarrones.
En el lado Norte se conserva una sencilla portada, bajo arco de medio punto, poco rebajado, adovelado, de orden dórica, con su cara frontal doblada, resaltando la clave central con una cartela decorada con las armas de Santiago.
Interiormente la Iglesia Parroquial de San Andrés desarrolla planta de cruz latina, con numerosas estancias añadidas en los brazos del crucero. El presbiterio es pentagonal, sostenido sobre un gran arco toral, reforzado mediante dos pares de columnas, dos de ellas de orden corintio, con fustes estriados, adosados sobre núcleo apilastrado. Este espacio se cubre con cúpula ovalada, dividida en ocho plementos, decorados con yesería y frescos con los cuatro evangelistas, en las pechinas. Esta cubierta sustituye a otra más antigua, de terceletes, semejante a la del resto de la nave. Sin embargo, en los años finales del siglo XVII y comienzos del XVIII se decidió transformar esta cubierta, elevando su alzado y sustituyendo los nervios por la cúpula ovalada.
Coronando la capilla mayor se conserva parte del remate del antiguo retablo, construido a principios del siglo XVIII. Se trata del tercer cuerpo de los tres con que contaba esta obra, compuesto por un gran arco de medio punto, cuajado de rocallas, ostentando en su clave mayor el escudo de la Orden de Santiago. Su parte central está ocupado por un bello crucificado, de talla, flanqueado por dos estípites dorados.
En esta capilla mayor se conserva una portada de concepción vitruviana, perteneciente a la antigua sacristía, trasladada hasta este lugar desde el lado de la epístola, donde pertenecía.

La nave principal del templo presenta desarrollo horizontal, sobre tres grandes arcos diafragma, de medio punto, en piedra, sostenidos sobre esbeltas columnas corintias, dotadas de plintos rectangulares, fustes estriados y capiteles decorados con mascarones, cabezas antropomorfas y zoomorfos. Cada una de estas crujías se cubre con bóveda de terceletes, siendo las dos primeras más sencillas, y complicándose según avanzamos hacía los pies.
En el lado de la epístola se abre la sacristía, muy transformada, como lo demuestra el traslado de su portada hasta el altar mayor según lo indicamos anteriormente. En su interior presenta planta rectangular, con muros muy restaurados. Se cubre con bóveda de ladrillo, conservando algunas ménsulas originales. Durante el siglo XVIII este espacio fue convertido en la primera sede del Cristo de la Misericordia, en honor de un Cristo pintado en la pared, que después de la Guerra fue trasladado a la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, construyéndose una nueva sacristía en el lado Norte, pegada a la Capilla de la Veracruz. Con el tiempo cambió su advocación por la de San Miguel, siendo luego reconvertida, nuevamente en sacristía.
Inmediata a ésta se encuentra la ya mencionada Capilla de Nuestra Señora del Rosario, en la que se venera hoy en día la imagen del Cristo de la Misericordia. Su portada de ingreso pertenece al siglo XVI. El interior fue transformado en el siglo XVII, cambiando la bóveda de terceletes con la que se cubría originalmente por una cúpula gallonada, sostenida sobre pechinas, adornadas con almohadillado, flores y escudos.

La torre, en el interior, recibe, en su cuerpo inferior, la funciones de baptisterio, con un poderoso arco de ingreso, cuyo intradós se adorna con casetones, según una tendencia propia de la s de la cruz. El tratamiento de segunda mitad del siglo XVI y los primeros años del siglo XVII. En su interior una bóveda de cañón.
En el lado Oeste encontramos la tribuna, muy modificada, aunque conserva parte de la techumbre original, artesonada, decorada con piñas y flores. Su fecha 1607.
En el lado Norte destaca la Capilla de Santa Quiteria, bajo arco apuntado, cuajado de baquetones que se prolongan, abocinados, hasta las jambas. Estéticamente pertenece al siglo XVI. Interiormente se une a la inmediata Capilla de la Veracruz. Su planta es rectangular, cubierta con bóveda de terceletes, de amplias torteras, decorada con flores y cascabeles.
La Capilla de la Veracruz ocupa el tramo inmediato al presbiterio. Se trata de un añadido barroco, como lo demuestra el gran arco de medio punto que perfora el muro Norte. De planta rectangular, conserva, reformado, un nicho en el que se dispone el altar. Este espacio se cubre con una buena cúpula ovalada, de ocho gallones, sobre pechinas, con decoración heráldica.
Durante el siglo XX esta Parroquia ha sufrido diversos avatares que no han deteriorado su aspecto general. Lo mas destacado son los cambios sufridos por la sacristía y la Capilla del Santo Cristo de la Misericordia. En el año 1936 se destruyeron los retablos y el órgano, deteriorándose algunas partes del edificio. En diversas ocasiones, debido a su considerable altura, el campanario y las bóvedas han sufrido la caída de algún rayo. En los años sesenta esta causa provocó un grave incendio, con el consiguiente deterioro de la torre y cubiertas, perdiéndose el antiguo chapitel de pizarra y determinando la reconstrucción de varias bóvedas. El fenómeno se reprodujo un 7 de Junio de 1993, provocando otro incendio que afectó nuevamente a la torre.
Afortunadamente la esencia de este edificio ha llegado intacta hasta nosotros, perdurando joyas de valor incalculable, como la bellísima portada del Sur, una de las mas notorias del Partido junto con las de Villahermosa, Torrenueva o Infantes. Llama poderosamente la atención su bella fachada, también del siglo XVI. Es una de las portadas más interesantes de todo el Renacimiento de la zona. Está cobijada por un arco de gran profundidad. La portada, decorada con grutescos, está muy en relación con el estilo de Andrés de Valdevira y presenta muy notables similitudes con la portada de la Aduana en el Ayuntamiento de Alcaraz, en relación con el estilo del italiano Jacobo Florentino.

El acceso está formado por un arco de medio punto sobre unas jambas, ricamente decoradas con grutescos muy bien labrados que se repiten en el arco, éste se flanquea por dos columnas sobre plinto, decorado su tercio inferior con grutescos y el superior con guirnaldas, los capiteles presentan un carácter zoomórfico y en las enjutas del arco se esculpen dos personajes bíblicos que podemos identificar con los reyes bíblicos David y Salomón, constructores del templo de Jerusalén, lo que indicaría que el humanista que da el programa iconográfico trataba de identificar esta iglesia con el templo de Jerusalén y sus constructores. En el friso del entablamento se repiten los grutescos en los que aparecen entremezclados figuras humanas, angelotes, animales y aves; en el cuerpo superior de la portada, a ambos lados, en esculturas exentas, destacan, a la derecha, la Virgen y, a la izquierda el Ángel, configurando la escena de la Anunciación; en su centro un templete alberga una hornacina con un Calvario, flanqueado por grifos que tienen un carácter protector.

La Iglesia Parroquial de San Andrés Apóstol se declaró Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento en Octubre de 1991.
En cuanto a reformas, se han realizado varias intervenciones importantes:
- La primera en los años 60 en que se reconstruyó completamente la cubierta de la torre que sería destruido por un rayo, grapando algunas grietas de la fachada norte.
- Otra posterior se inició en el año 1985 y se finalizó en 1987, se actuó sobre la fachada oeste, se repusieron sillares por todo el monumento y se remodeló la arcada externa de la pared sur. También se renovó la cubierta de la capilla Noroeste.
- En 1997 se iniciaron las obras de remodelación del atrio, que ocupa la parte anterior o cara Sur, reponiendo su anterior pavimento y del Callejón del Hosario, cara este para crear una base de pavimento y atrio posterior; cara norte para un encintado de la zona con bordillos de hormigón y pavimentación.

• CASTILLO DE MONTIZÓN

El castillo de Montizón se localiza al SO de Villamanrique, a una distancia de 6 km., junto al Guadalén. Fue construido por la Orden de Santiago a mediados del s. XIII, con el nombre de Santiago de Montizón o Sant Yagüe. Aunque la mayoría de los autores lo considera de nueva creación, Bázquez apunta la posible preexistencia de una fortaleza de origen árabe, ya que en el año 913, las tropas de Abderramán III procedentes de Córdoba ocupan el castillo de Montizón.

Asimismo, se contemplan fechas diferentes para su edificación. Corchado se fija en la Sexta Bula Confirmatoria de la Orden, dada por Honorio III en 1223, en la que se lee «... castellum S. Jacobo cum suis pertinentis ...». Sin embargo, más bien se refiere a la fortaleza de Exnavejore, que pasó a llamarse Santiago desde su donación a la Orden por Alfonso VIII, recobrando su nombre original para diferenciarlo del nuevo castillo de Montizón. Asimismo, la mayoría de los historiadores fechan su construcción en tiempos del maestre don Pelay Pérez Correa (1242-47), basándose en el pleito establecido entre la Orden y el Concejo de Alcaraz en 1243, en que se hace mención de la iglesia de Sant Iagüe.

Esta fortaleza se convirtió en la posición más avanzada de la Orden de Santiago en el Campo de Montiel, frente a una posible reacción desde el Sur. Sin embargo, el avance de la Reconquista y la ocupación de la zona de Jaén mermó el valor militar y estratégico del castillo, al dominar plazas como Iznatoraf o Vilche. ( Leer más información sobre el Castillo de Montizón )

• CASA DE JORGE MANRIQUE

Se localiza en la esquina entre las calles Cervantes y Maestre Rodrigo. Se trata de una casa solariega con una noble fachada de líneas sobrias. Es de tradición renacentista. Los muros están levantados, en el cuerpo inferior, con grandes sillares; en la parte alta se combinan sillares y mampuestos. El ángulo de la esquina está reforzado en toda su altura mediante sillares.
La portada, de madera, queda enmarcada por un arquitrabe adovelado sobre jambas de grandes sillares almohadillados. En la clave del dintel hay un pequeño escudo algo deteriorado, en el que las sucesivas capas de cal apenas dejan entrever lo que parecen ser una cruz de Santiago y dos conchas. Una cornisa da paso a un balcón. Es un vano rectangular enmarcado por dos molduras paralelas, interrumpidas en la parte superior por la inserción de un nuevo escudo. Por encima de éste cierra el conjunto otra cornisa, de menores dimensiones que la inferior. Todo el conjunto queda rematado por un gran escudo nobiliario labrado en piedra moliz.
En esta fachada principal, a lo largo del cuerpo superior, se abren pequeños vanos cuadrados. Lamentablemente, en este caso no se ha respetado el gusto por la tradición y el vano del balcón ha sido cubierto por un horrendo mirador de aluminio, que ha venido a sustituir al antiguo volado con reja de forja.

En el interior, un zaguán da paso a un patio de planta cuadrangular, con suelo de baldosa de barro y galería sobre columnas toscanas con zapata, que sustentan una gran viga corrida, a modo de dintel. En un rincón hay una sencilla escalera que asciende a un corredor superior con pies derechos. En este caso, la tradicional balaustrada ha sido sustituida por un peto de obra y pasamanos de madera. En ambas galerías se abren ventanas y puertas rectangulares.
Hay una tercera planta, de menor altura, a modo de cámara. Sus vanos aparecen hoy cegados. La cubierta es de teja árabe a dos aguas.
Además de esta casa, son frecuentes las portadas con arquitrabes y jambas de grandes dimensiones, con escudo sobre aquellos. Se localizan preferentemente en torno a la Plaza de España, la Iglesia y a lo largo de la calle Jerónimo Frías.
Las primeras noticias que se tienen de dicha mansión es en la Carta de Privilegios que el Maestre Don Rodrigo Manrique otorga a Belmonte de la Sierra, nombre primitivo de este pueblo, en el año 1474 cediéndole a el Concejo de esta villa. El escudo que ostenta la fachada en el dintel de la puerta es de la familia Montoya y su factura es posterior a la época en la que Jorge Manrique ocupó dicho cargo. Tiene un gran interés como ejemplo de casa solariega del Renacimiento no solamente por su estructura sino por muchos elementos como puertas y rejas que la valoran.
En la actualidad este edificio en su totalidad presenta un avanzado estado de deterioro, debido al mal estado de conservación y mantenimiento.
Está declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de "Monumento".

• CASTILLO DE EZNAVEJOR – TORRES DE XORAY

Se localizan los restos de esta antigua fortaleza junto a la carretera de Torre de Juan Abad a Villamanrique, dominando un angosto corredor conocido como el Estrecho de las Torres.
Las noticias históricas referidas al enclave de Eznavejore anteriores a la dominación del Campo de Montiel por la Orden de Santiago son escasas. Entre éstas se encuentra una batalla ocurrida en 885, en la que el walid Abdelhamid derrota a las huestes del rebelde Aben Hafsum; el escenario de la batalla fue Hisna Xariz. En 1031, el derrocado califa Hixem III se retira o es llevado preso -hay distintas versiones- a la fortaleza de Hisn abi Sarif, en Sierra Morena. Asimismo, hay una supuesta ocupación cristiana de la zona y de Eznavexore en 1182, pero esta ocupación no llegaría a consolidarse y, tras la derrota de Alarcos se abandonaría el territorio.
Sería finalmente en 1213, tras la Batalla de las Navas (1212), cuando, con el fin de extender el dominio cristiano por la vertiente norte de Sierra Morena, fue recuperado por Alfonso VIII. Éste hizo entrega de la fortaleza a la Orden de Santiago y continuó el asedio hacia tierras de Alcaraz. La conquista del castillo de Eznavejore es recogida por los Anales Toledanos:

“Fue el Rey D. Alfonso en huest con los de Toledo é de Maqueda é de Escalona e con los ricos omes de Castiella é priso al Castiel de Dios é al Castiello de Avenxore mediado marzo. De si cerco Alcaraz é lidiola con almajeneques é buzones é salieron los moros é quemaron los buzones é lidiaron el castiello muchos dias é murieron y mas de dos mil Christianos...”

El 19 de agosto de ese mismo año el arzobispado de Toledo obtiene un privilegio del Rey por el que recibe los derechos de las iglesias de las tierras recientemente conquistadas, aunque salvaguardando el derecho de los caballeros santiaguistas. Una de éstas es Eznavejore:

“... et ecclessiae Eznavexore salvo tamen iure fratrum ordinis Sancti Jacobi”

La confirmación de la donación de la fortaleza a la Orden de Santiago tuvo lugar en mayo de 1214, con la obligación de poblar “... castellum illud quod dicitur feznavessore...”. Nuevamente, en febrero de 1217 una bula de Honorio III ratifica la concesión de la iglesia de Eznavejore al arzobispo de Toledo.
Poco después pasó a llamarse Santiago, convirtiéndose en la posición más avanzada de la Orden en esta comarca.
La construcción del Castillo de Montizón, más al Sur, redujo la importancia militar de este enclave santiaguista. La guarnición se trasladó a aquél y los habitantes de la puebla se asentaron, en su mayoría, en la floreciente puebla de Torre de Juan Abad. De nuevo en los documentos recuperó el nombre de Eznavexore para diferenciarse del nuevo castillo, llamado Santiago de Montizón.
En 1239 tuvo lugar el reparto de dominios de las Órdenes de Santiago y Calatrava en el sur de la actual provincia de Ciudad Real. La división se hizo tomando como referencia los castillos de Eznavejore y Salvatierra, situando el límite en Monte Agudo (Santa Cruz de Mudela), punto equidistante de ambas fortalezas.
El abandono de la fortaleza a mediados del siglo XIV supuso su ruina. En el siglo XVI, los habitantes de Torre de Juan Abad lo describen así:
“... otro castillo que se dice Xoray que esta derribado ...es de cal y arena de tapieria donde habia un rey moro ... el castillo de Xoray que esta media legua desta villa y agora esta derribado, era de moros, donde decian haber un rey moro con cinco mil moros ...”
Se asienta sobre un cerro de escasa altura, alzado sobre las tierras circundantes, con orientación Este-Oeste, adaptándose las defensas a las características del emplazamiento. Está rodeado, al Oeste, por el arroyo de las Hoyuelas y por el Guadalén, al Este, lo que garantiza las necesidades de aguada.
Pocos restos quedan la antigua fortaleza y ninguno de la puebla, si bien el perímetro de aquélla es fácilmente reconocible sobre el terreno. Los materiales constructivos empleados fueron la roca natural, aprovechada como cimiento, el sillarejo, la tabiya, la mampostería y cal y canto.
Su planta era regular, de forma casi rectangular, muy alargada, ocupando la casi totalidad del cerro en que se asienta. Se conservan algunos vestigios de cortinas -que apenas levantan del suelo-, torres desmochadas, que han perdido gran parte de su alzado y núcleo, y cámaras internas. Su perímetro tenía una longitud aproximada de 250 m., encerrando una superficie de unos 3.000 m². Sus frentes estaban orientados a los cuatro puntos cardinales, siendo los de los lados norte y sur los más largos, con unos 90 m., frente a los de Poniente y Oriente, con una longitud próxima a los 30 m.
Carecía de foso artificial, innecesario si tenemos en cuenta que se habían trabajado las laderas del cerro para aumentar su verticalidad. En cambio, sí hay restos de antemuro en los frentes norte, este y oeste. Entre ambos recintos, especialmente en la zona oeste, se extiende una plataforma natural, que quizás sirviera de emplazamiento a la puebla. Asimismo, dentro del recinto interno hay una cámara excavada, de paredes revocadas, que puede corresponder a un aljibe.
Un estudio de la cerámica hallada en el castillo de Eznavejore arroja luz acerca de su ocupación. Prescindiendo de restos premedievales hallados en el lugar, hay abundantes vestigios cerámicos de los siglos X-XI. Son fragmentos de cerámica vidriada, del tipo califal. También abundan los restos de cerámica cristiana de los siglos XIII-XIV, que correspondería al establecimiento de la Orden de Santiago. Con posterioridad a esa época no se han aparecido restos, lo que confirmaría su abandono en ese momento.

Su estado actual, francamente ruinoso, poco delata la importancia que este enclave pudo tener en su día. En las crónicas aparece nombrado con diferentes nombres (Avensore, Feznavessore, Hisb Abu Xoray y Santiago). Este emplazamiento ya tuvo una ocupación prehistórica, concretamente en la Edad de Bronce, como así lo atestiguan diferentes materiales encontrados en el lugar. Fue una de las fortalezas que dominaba el Valle del Alto Guadalén y, encargada de controlar el tráfico entre La Mancha y Andalucía.
No quedan restos de murallas, aunque pueden reconocerse aún los límites del castillo. Este tendría una forma más o menos rectangular con torres que guardarían ambos lados. De ellas sólo quedan en pie dos, pero podemos observar los vestigios de otras. Está edificado sobre roca y utiliza como materiales el sillarejo y la mampostería fundamentalmente. También encontramos una especie de foso interior, que puede tratarse de un aljibe y una sala rectangular orientada de Este a Oeste.

Gracias al historiador musulmán Dozy sabemos que por aquí anduvo el árabe Aben Hafsum capitaneando una revuelta de moros y cristianos contra el emir de Córdoba. Hafsum fue derrotado por Valid Abdelhamid en el año 885 en Torres de Xoray. En el año 1031, al ser derrocado en Córdoba el último Califa Hixem III fue conducido prisionero a la fortaleza de Torres de Xoray, pero éste consiguió escapar de la misma y llegó hasta Lérida, donde murió cinco años después. En el año 1182 en uno de los avances cristianos, reinando Alfonso VIII, caen en su poder Montiel y Alcaraz y después Albaladejo, Santa Cruz y las torres de Xoray entre otros, pero esta ocupación no llegó a consolidarse ya que la derrota de Alarcos supuso la pérdida de estas plazas pasando todo el Campo de Montiel nuevamente a manos musulmanas.

En el año 1213 Alfonso VIII reconquista definitivamente las Torres de Xoray. En el año 1214, el 7 de marzo, Alfonso VIII dona, mediante Privilegio Real, las torres de Joray a la Orden de Santiago. Este privilegio se conserva en el Archivo Histórico Nacional. Es documento original escrito en latín en pergamino de piel de vaca, con emblema real y sello de plomo.

Dada la importancia y antigüedad del mismo, se adjunta su contenido. Después de una breve introducción viene a decir:

"Por el presente escrito tanto a los presentes como a los venideros quiero que yo Alfonso, Rey de Castilla y Toledo por la Gracia de Dios junto con mi esposa, la Reina Leonor y con mi Señor Hijo Enrique con buen ánimo y con voluntad propia conforme al remedio de mi alma y de mis parientes y ciertamente para la salud propia hago carta de donación, concesión, confirmación y estabilidad a Dios y a la Orden del Bienaventurado Santiago y a Vos Señor García González, Maestre presente de la misma Orden y a vuestros sucesores con validez perpetúa de los Conventos presentes y futuros de los frailes de la misma orden. Dono así mismo a Vos y concedo el Castillo el cual se dice Feznavessore (Torres de Joray) que Yo gané por la clemencia de Dios a los paganos en justicia....tomando posesión pacífica y quieta con todos sus términos, sus montes, dehesas, aguas, ríos, prados, pastos y todas sus pertenencias. Si alguno verdaderamente quebrantara esta carta o bien amenguara en alguna parte será preso, incurrirá de lleno en la ira de Dios Omnipotente y pagará mil áureos reales en seguro y restituirá el doble del daño que hiciere. Hecha la Carta en Burgos. Era MCCLII. Día 7 de Mayo, del tercer año después que Yo dicho Rey Alfonso, vencí con valor a Miramamolín Rey de Marruecos en los llanos de las Navas de Tolosa, no por mis méritos, sino por la clemencia de Dios y por el auxilio de mis vasallos. Y yo el dicho Rey A. reinando en Castilla y Toledo mandé hacer esta carta que con mano propia consolido y confirmo”. Igualmente lo confirman otros personajes.

Durante la primera mitad del siglo XIII, esta fortaleza debió ser una de las más importantes de la zona ya que en 1239 tuvo lugar una partición de tierras entre las Ordenes de Calatrava y Santiago y se hace tomando como base los Castillos de Salvatierra (Calatrava la Vieja) y Eznavejor. En el siglo XIV este emplazamiento debió ser abandonado ante el auge experimentado por la puebla de Torre de Juan Abad y la fundación del Castillo de Montizón un poco más al sur. Así en las crónicas, el lugar aparece despoblado en 1243.

Información de Interés. La " Encantá" del Estrecho de las Torres de Joray es, sin duda, una de las más antiguas y hermosas leyendas que perduran en el Campo de Montiel desde los tiempos de la Reconquista. En ella se mezclan elementos moriscos, cristianos, amor, muerte y encantamiento.

Existen dos versiones sobre el origen de esta leyenda:

La primera se centra en una hermosísima joven, enamorada de un caballero que fue a las cruzadas, del cual tenía la promesa jurada de que volvería el día de San Juan para desposarse con ella. El caballero no volvió y la hermosa joven, todos los amaneceres de 24 de junio aparece por el lugar de la cita para reunirse con su amado.

Para otros, se trataba de una princesa mora que se había fugado del Reino de Granada en compañía de un caballero cristiano con el propósito de casarse en tierras donde no hubiera impedimentos por sus distintas legiones. La citada princesa había nacido en Joray por lo que el caballero cristiano suponía que debía conocer el pasadizo secreto que unía Joray con Montizón. La princesa, muy enamorada del cristiano, dijo que desconocía tal pasadizo por lo que el cristiano la degolló en la madrugada de un 24 de junio a los pies de Joray. Desde entonces la princesa aparece ese día de todos los años con la esperanza de que alguien le desvele el secreto del pasadizo y así poder recuperar a su amado cristiano ofreciéndole el ansiado tesoro.

INFAGESTIONA
Servicio Integral Inmobiliario
C/Rey Juan Carlos, 11B
Villanueva de los Infantes
Tlf. 926 28 45 31  |  609 14 40 09
www.infagestiona.com

• TORREÓN DE LA HIGUERA

Torreón aislado localizado al Noroeste de Villamanrique, en las proximidades de Torre de Juan Abad, en un cerro que se eleva sobre el arroyo de la Cañada. Se trata de una torre vigía o atalaya que domina un amplio territorio de vastas llanuras que se extienden hacia el Sur, estableciendo contacto visual con el avanzado castillo de Montizón.

Para Ruibal, su fábrica es cristiana, del s. XIII, tras la caída de Eznavejore (1213). De planta cuadrada, sus muros son de mampostería, conservando en pie todos sus frentes hasta una altura de 12 metros. La entrada se ubica en el lado norte, donde queda la huella de un pequeño foso, lo que supondría la existencia de un puente de madera desmontable. Carece de restos de antemuro.

En el siglo XVI estaba abandonada, como demuestran las Relaciones Topográficas de Felipe II:

«... hay una atalaya que se dice la Torre la Higuera que no esta poseida por ninguno ... es de piedra viva y cal y canto, las esquinas muertas...»

La torre contaba en su interior con una planta baja, planta principal con una ventana en cada paramento y, sobre ésta, una terraza defensiva, hoy desalmenada. La separación entre los cuerpos se hacía con suelos y techos de madera, comunicándose con una escalera del mismo material.

No conserva los suelos de madera, que dividían la torre en dos pisos y una terraza en la que no quedan ya restos de almenas. Ocupa una superficie de 60 m cuadrados, y mide 12 m de altura.
La entrada está ubicada en el lado norte, con un pequeño foso ante ella, lo que nos indica que allí tuvo que existir un puente desmontable de madera. Su aspecto hace pensar en una construcción cristiana del siglo XIII.
Su función era de torre de vigía. Construida sobre un cerro permite la visibilidad tanto hacia el Castillo de Montizón como hacia Eznavejor.

Información de Interés.

En las Relaciones de Felipe II, los encuestados afirman que al lado de dicha torre hay una fuente "...con Sanguijuelas prietas y blancas y verdes y estas sanguijuelas tienen la virtud que cualesquier personas que tienen postemas en cualquier parte del cuerpo de cualquier calidad que sean yendo a esta fuente a echárselas o llevándolas a donde la persona que tuviere en que las lleven y tengan en su misma agua de la fuente y no en otra alguna porque si la sacan de su agua mueren, se hace de la parte donde esta la postema y enfermedad y no de otra parte alguna y chupan hasta que aplacan y estando harta luego se sueltan y no yeren en cosa ninguna aunque alzan en cabeza u ojos ni en otra parte peligrosa y sanan a la persona de aquella postema y viene de muchas partes de lejos (…); y dicen los médicos que solamente hay de esta sanguijuelas dos fuentes en toda África y Europa...".  

Torre de La Higuera

Es un torreón aislado localizado al noroeste de Villamanrique, en las proximidades de Torre de Juan Abad, cumplía funciones de torre vigía y está construida sobre un cerro que se eleva sobre el arroyo de la Cañada y que permite la visibilidad tanto hacia el Castillo de Montizón como hacia Eznavejor.

• NOBLE BLASONES:

La heráldica está representada en Villamanrique por un considerable número e blasones que sitúan al municipio en el tercer lugar del Campo de Montiel, después de Infantes y la Solana.

La encomienda de Montizón, perteneciente a la Orden de Santiago influyó durante mucho tiempo en el modo de vida de los habitantes del municipio, aportó belleza monumental al casco urbano y los comendadores dejaron valiosas muestras de heráldica en las mejores mansiones de la villa.

Los Manrique constituyeron en las Cortes Castellanas de los siglos XII-XV un poder oligárquico, que junto los Velasco, Luna, Zuñiga, Enríquez, Mendoza, Chacón y pocos más, influyeron notablemente en las decisiones de la Corona. En el Campo de Montiel la relevancia de este linaje fue considerable, especialmente en Villamanrique, que le debe su nombre actual y su consideración de villa.
Jorge Manrique fue designado por su padre, el maestre Don Rodrigo, para regir la encomienda de Montizón, cargo que desempeñó desde 1474 hasta su muerte en el año 1479.
Desde la localidad albaceteña de Villapalacios, los Manrique o más propiamente los Condes de Paredes de Nava, continuaron ejerciendo un considerable poder económico y social sobre la zona durante muchos años. Testimonio de esta influencia, extendida a Villamanrique, es el escudo de armas del duque de Guastala, esposo de la condesa de Paredes de Nava y Señora de Villapalacios, Maria Manrique de Lara.

• BLASÓN PERSONAL DEL CABALLERO DE SANTIAGO SEBASTIÁN SUÁREZ DE MENDOZA

Escudo labrado en piedra, en buen estado, perteneciente a la primera mitad del siglo XVII y, situado en la fachada principal de la Casa de la Encomienda, calle Cervantes nº 11.
Al quedar vacante una vez más la encomienda, fue nombrado administrador el Marqués de Casano, García de Barrionuevo y Peralta responsabilizándose de Montizón y Chiclana desde el año 1647 hasta 1648 que fue designado Pedro Andrés de Guzmán, Marqués de Algaba.
Las armas de los Algaba se colocaron también en la fachada de la casa de la Encomienda, pero no puede precisarse si corresponden a Pedro o a su hermano Antonio, muerto en Orán siendo gobernador de aquella plaza africana. En cualquier caso, los beneficios de la encomienda sirvieron como pensión de viudedad a dos marquesas, porque en 1681 se concedía titularidad de Montizón y Chiclana a la segunda viuda, Mariana de Velasco y Ayala, esposa de Pedro.

• BLASÓN PERSONAL DEL CABALLERO DE SANTIAGO PEDRO ANDRÉS DE GUZMÁN.

Escudo labrado en piedra, deteriorado, de la segunda mitad del siglo XVII. Situado en el interior de la casa Nº de la calle Antonia Manzano

• BLASÓN CORRESPONDIENTE AL ENLACE DE ANA VELASCO AYALA Y PEDRO ANDRÉS DE GUZMÁN.

Escudo labrado en piedra de la segunda mitad del siglo XVII, situado en la fachada de la casa de la Encomienda.
En 1682 se hacia cargo de la encomienda Nicolás Fernández de Córdoba, Marqués de la Granja que administró las rentas y realizó las mejoras y modificaciones que reclamó el patrimonio. La presencia de éste tendría una expresión heráldica de notable interés, ya que era prototipo de la alta nobleza española. En su genealogía el personaje aglutina por línea paterna las referencias familiares de Fernández de Córdoba, Figueroa y Ponce de León y; por línea materna era de la Cerda y Aragón, llevando consigo la sucesión al Ducado de Medinaceli.

Al fallecimiento de su hermano primogénito, Nicolás acumuló en su persona los títulos de duque de Feria y de Medinaceli más los marquesados de Montalbán, Priego y La Granja. Nicolás se desposó con Jerónima Espinola de la Cerda, pariente suya y relacionada con los marqueses de Balbases y de Garrés, comendadores que habían sido de Castilla y Carrizosa.
La descendencia de Nicolás, a través de sus hijos, trasladó los títulos paternos hasta nuestros días. Nicolás instaló su escudo de armas en la casa de administración y morada suya durante sus estancias en Villamanrique, que no serían largas habida cuenta de sus muchos cargos, entre ellos el de secretario del Consejo de Guerra de Carlos II. 

☑️Análisis de Sistemas Informáticos
☑️Diseño Web Corporativo
☑️Administración y Gestión de Redes Sociales
☑️Recuperación de datos en discos duros dañados, pendrives, memorias,...

C/Don Tomás El Médico, 23A 
Villanueva de los Infantes (C.Real)
Telf.: 655 179 530
www.manchadigital.com

• BLASÓN PERSONAL DEL CABALLERO DE SANTIAGO NICOLÁS FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA.

Fue administrador de la Encomienda entre los años 1681 y 1682, siendo titular de la misma la marquesa viuda de Algaba, Ana Velasco y Ayala.
Escudo labrado en piedra de la segunda mitad del siglo XVII. Situado en la fachada del nº 42 y 46 de la calle Jerónimo Frías. Con timbrado inquisitorial.

• BLASÓN PERSONAL DEL CABALLERO DE SANTIAGO VESPASIANO GONZAGA Y CAPUA.

Escudo labrado en piedra, deteriorado, segunda mitad del siglo XVII, situado en la fachada nº 60 de la calle Jerónimo Frías.

La presencia de dicho duque puede obedecer al matrimonio de Vespasiano con la Condesa de Paredes de Nava, María Manrique de Lara, señora de Villapalacios.
Su blasón en nada desmerecía de los Condes de Paredes de Nava, ya que el unía al ducado de Guastala los títulos italianos de príncipe de Malfeta y del Sacro Imperio, además del parentesco con el Papa Sixto V, que era su tío abuelo.

• BAÑOS DE PERETE

Los Baños de Perete se encuentran a media legua saliendo de Villamanrique por la carretera que nos lleva a Montizón, tras dejar a nuestra derecha la pequeña ermita de San Cristóbal. Es de agua mineral reconocida como muy útil contra la obesidad y las llagas. Cerradas sus cabinas y baños, sus puertas de color verde marchito, y diminutos ventanucos permanecen cerradas. Vacías y deterioradas sus bañeras...todo se encuentra en desuso, con algún que otro objeto, inútil, escondido entre la maleza y que el tiempo a teñido de óxido.
Ya no acuden a Perete los enfermos pertinaces en sus dolores reumáticos y artríticos a tomar los relajantes y beneficiosos baños de aguas calientes, a los que previamente, en el gran caldero que existía en el exterior, se le habían añadido hierbas silvestres que impregnaban con su aroma todo aquello cuanto acariciaban.
Los Baños de Perete empiezan a figurar con cierta asiduidad en documentos escritos en el siglo XVIII, como en una descripción de la Encomienda de Montizón del año 1740, y en la cual no se da noticia alguna de las propiedades beneficiosas de sus aguas, limitándose a constatar la presencia del lugar de Perete, pero según un conocidísimo estudio del siglo pasado esta agua son recomendadas para la lucha contra “...reumatismo, amenorreas, llagas, clorosis, afecciones cutáneas, menorragias, obstrucciones de las vísceras abdominales, herpes, esterilidad, sofocaciones uterinas, erisipela, gota, sífilis, ciática, anorexia, dispepsia, pirosis, escorbuto, temblores...”.

Pero indistintamente a esto, la magia de las aguas desempeñó un papel fundamental en la medicina popular-casero-mágica de los vecinos. Será el siglo XIX el momento de máximo esplendor de los Baños de Perete. Su fama traspasará las fronteras locales y comárcales, convirtiéndose en lugar de encuentro de numerosos enfermos.
Figuraran los Baños, entre otras, en las obras de Madoz, de San Sebastián de Miñano, en la Guía de Ciudad Real de Don Domingo Clemente del año 1869, en la Gran Crónica General de los pueblos de España, etc.; remarcando en todas ellas la finura y propiedades sanadoras de sus aguas.

• VENTA NUEVA

Lejos de la población, cerca de la carretera local de Villamanrique a Montizón, casi en los límites de la provincia de Jaén se encuentra Venta Nueva. Era el punto de confluencia de los caminos reales desde Andalucía a Valencia (antigua vía romana y actual Vereda de las Serranos) y de Toledo hacia Segura y Cazorla. Figuraba ya en los mapas del siglo XVI con el nombre de la Venta del Villar. En 1617 Suárez de Figueroa, Comendador de Segura, manda reconstruirla totalmente y se llama Venta Nueva. Por ser encrucijada de caminos fueron numerosos los personajes que pasaron por ella según las referencias literarias e históricas.

En gran parte ha tenido que cambiar la apariencia original de esta venta a lo largo de la historia hasta llegar a la apariencia que hoy tiene una sucesión de 4 construcciones en línea de diferentes épocas a lo largo de una línea de unos 30 metros donde se mezcla lo actual con lo antiguo. Estando todo el conjunto sin ninguna armonía constructiva. Se intuye que la zona central y mas alta seria la venta a la cual se han unido otras construcciones a posteriori a forma de casa de campo y de guardas, frente a la venta hay una zona libre donde se imagino pararían los viajeros , hay también una zona arbolada de eucaliptos y un pozo. Cuando nos apartamos de la carretera vemos que al lado del camino nuevo pasaba la Vereda de los Serranos, donde se ve la impronta de la ruedas de los carruajes que llegaban a la venta. 

Torre de La Higuera

Es un torreón aislado localizado al noroeste de Villamanrique, en las proximidades de Torre de Juan Abad, cumplía funciones de torre vigía y está construida sobre un cerro que se eleva sobre el arroyo de la Cañada y que permite la visibilidad tanto hacia el Castillo de Montizón como hacia Eznavejor.

☑️Más de 1.500 m2, Alimentación y Hogar
☑️Las Primeras Marcas del mercado
☑️Pescadería, carnicería, refrigerados, frutería, cafetería, etc…
☑️Horario ininterrumpido de 9 a 21 h.

Avda. de las Viñas s/n.
Villanueva de los Infantes
Telf.: 926 360 013
www.hipergh.com

Fiestas y Tradiciones.-

• FIESTAS DE SAN MIGUEL

En el mes de Septiembre y más concretamente a partir del día 28. Los verdaderos protagonistas de San Miguel son los encierros taurinos que se celebran todas las tardes y que atraen a multitud de amantes de la fiesta. La peculiaridad de estos encierros es que las reses nunca son sacrificadas sino devueltas a los ganaderos.

• JORNADAS MANRIQUEÑAS

En el mes de Mayo se celebran unas jornadas entorno a la figura del poeta Jorge Manrique.
En estas jornadas se da cita la cultura además de numerosas actos, juegos medievales, mercadillos. Uno de los escenarios donde se desarrollan estas jornadas es el Castillo de Montizón. Durante un fin de semana Villamanrique nos transporta a la época medieval que Jorge Manrique vivió durante varios años en esta localidad. 

SB2 Serigrafías y Bordados

C/Membrilla, 8 - La Solana (C.Real), CP. 13240
Tlf. 926 360 712 | 617 460 930

Villamanrique

Galería de fotografías

© Copyright 2020 | Política de Privacidad

Todos los derechos reservados | Diseño: Juan Rivas, manchaDIGITAL