Castillo de Eznavejor

Villamanrique

Ó Torres de Xoray

Estrecho de las Torres

Se localizan los restos de esta antigua fortaleza junto a la carretera de Torre de Juan Abad a Villamanrique, dominando un angosto corredor conocido como el Estrecho de las Torres. A tan sólo unos pocos kilómetros de Torre de Juan Abad, siguiendo el curso de la carretera que nos conduce a Villamanrique, sobre un cerro de 862 metros de altura, se sitúan los restos del enclave musulmán de Eznavejor que, además de permitir el control de la zona, defendía a los pobladores de la misma.

Como bien señala Rubial en repetidas ocasiones, Eznavejor o Eznavexore era un castillo islámico, bastante parecido al de Baños de la Encina por su regular trazado, alargado y estrecho, que fue conquistado por Alfonso VIII en 1213 en el curso de una expedición destinada a ocupar Alcaraz, aprovechando el éxito obtenido en la campaña de Las Navas.

Las noticias históricas referidas al enclave de Eznavejore anteriores a la dominación del Campo de Montiel por la Orden de Santiago son escasas. Entre éstas se encuentra una batalla ocurrida en 885, en la que el walid Abdelhamid derrota a las huestes del rebelde Aben Hafsum; el escenario de la batalla fue Hisna Xariz. En 1031, el derrocado califa Hixem III se retira o es llevado preso -hay distintas versiones- a la fortaleza de Hisn abi Sarif, en Sierra Morena. Asimismo, hay una supuesta ocupación cristiana de la zona y de Eznavexore en 1182, pero esta ocupación no llegaría a consolidarse y, tras la derrota de Alarcos se abandonaría el territorio.

Sería finalmente en 1213, tras la Batalla de las Navas (1212), cuando, con el fin de extender el dominio cristiano por la vertiente norte de Sierra Morena, fue recuperado por Alfonso VIII. Éste hizo entrega de la fortaleza a la Orden de Santiago y continuó el asedio hacia tierras de Alcaraz. La conquista del castillo de Eznavejore es recogida por los Anales Toledanos:

“Fue el Rey D. Alfonso en huest con los de Toledo é de Maqueda é de Escalona e con los ricos omes de Castiella é priso al Castiel de Dios é al Castiello de Avenxore mediado marzo. De si cerco Alcaraz é lidiola con almajeneques é buzones é salieron los moros é quemaron los buzones é lidiaron el castiello muchos dias é murieron y mas de dos mil Christianos...”

El 19 de agosto de ese mismo año el arzobispado de Toledo obtiene un privilegio del Rey por el que recibe los derechos de las iglesias de las tierras recientemente conquistadas, aunque salvaguardando el derecho de los caballeros santiaguistas. Una de éstas es Eznavejore:

“... et ecclessiae Eznavexore salvo tamen iure fratrum ordinis Sancti Jacobi”

¿Dónde está?


El "Estrecho de las Torres" se encuentra entre Torre de Juan Abad y Villamanrique, aproximadamente a mitad de camino entre las dos.

Estrecho de las Torres o Torres de Xoray

Google Maps (pinchar en la imagen para ir al mapa)

La confirmación de la donación de la fortaleza a la Orden de Santiago tuvo lugar en mayo de 1214, con la obligación de poblar “... castellum illud quod dicitur feznavessore...”. Nuevamente, en febrero de 1217 una bula de Honorio III ratifica la concesión de la iglesia de Eznavejore al arzobispo de Toledo. Poco después pasó a llamarse Santiago, convirtiéndose en la posición más avanzada de la Orden en esta comarca.

La construcción del Castillo de Montizón, más al Sur, redujo la importancia militar de este enclave santiaguista. La guarnición se trasladó a aquél y los habitantes de la puebla se asentaron, en su mayoría, en la floreciente puebla de Torre de Juan Abad. De nuevo en los documentos recuperó el nombre de Eznavexore para diferenciarse del nuevo castillo, llamado Santiago de Montizón.

En 1239 tuvo lugar el reparto de dominios de las Órdenes de Santiago y Calatrava en el sur de la actual provincia de Ciudad Real. La división se hizo tomando como referencia los castillos de Eznavejore y Salvatierra, situando el límite en Monte Agudo (Santa Cruz de Mudela), punto equidistante de ambas fortalezas.

El abandono de la fortaleza a mediados del siglo XIV supuso su ruina. El crecimiento de Torre de Juan Abad determinó la despoblación y ruina de Eznavejor, por lo que los términos del castillo pasaron a ser de esta villa. En el siglo XVI, los habitantes de Torre de Juan Abad lo describen así:
“... otro castillo que se dice Xoray que esta derribado ...es de cal y arena de tapieria donde había un rey moro ... el castillo de Xoray que esta media legua desta villa y agora esta derribado, era de moros, donde decían haber un rey moro con cinco mil moros ...”

Bajo la protección de esta fortaleza se creó en el año 1232 Torre de Juan Abad. En ella se asentó la población cristiana que se dispuso a explotar económicamente este territorio controlado ya por los santiaguistas tras la ocupación de Montiel y el control de otros castillos como los de Alcubillas, Albaladejo, Torres o San Polo.

Se asienta sobre un cerro de escasa altura, alzado sobre las tierras circundantes, con orientación Este-Oeste, adaptándose las defensas a las características del emplazamiento. Está rodeado, al Oeste, por el arroyo de las Hoyuelas y por el Guadalén, al Este, lo que garantiza las necesidades de aguada.

Eznavejor a vista de dron

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Pocos restos quedan la antigua fortaleza y ninguno de la puebla, si bien el perímetro de aquélla es fácilmente reconocible sobre el terreno. Los materiales constructivos empleados fueron la roca natural, aprovechada como cimiento, el sillarejo, la tabiya, la mampostería y cal y canto.
Su planta era regular, de forma casi rectangular, muy alargada, ocupando la casi totalidad del cerro en que se asienta. Se conservan algunos vestigios de cortinas -que apenas levantan del suelo-, torres desmochadas, que han perdido gran parte de su alzado y núcleo, y cámaras internas. Su perímetro tenía una longitud aproximada de 250 m., encerrando una superficie de unos 3.000 m². Sus frentes estaban orientados a los cuatro puntos cardinales, siendo los de los lados norte y sur los más largos, con unos 90 m., frente a los de Poniente y Oriente, con una longitud próxima a los 30 m.
Carecía de foso artificial, innecesario si tenemos en cuenta que se habían trabajado las laderas del cerro para aumentar su verticalidad. En cambio, sí hay restos de antemuro en los frentes norte, este y oeste. Entre ambos recintos, especialmente en la zona oeste, se extiende una plataforma natural, que quizás sirviera de emplazamiento a la puebla. Asimismo, dentro del recinto interno hay una cámara excavada, de paredes revocadas, que puede corresponder a un aljibe.

Un estudio de la cerámica hallada en el castillo de Eznavejore arroja luz acerca de su ocupación. Prescindiendo de restos premedievales hallados en el lugar, hay abundantes vestigios cerámicos de los siglos X-XI. Son fragmentos de cerámica vidriada, del tipo califal. También abundan los restos de cerámica cristiana de los siglos XIII-XIV, que correspondería al establecimiento de la Orden de Santiago. Con posterioridad a esa época no se han aparecido restos, lo que confirmaría su abandono en ese momento.

Su estado actual, francamente ruinoso, poco delata la importancia que este enclave pudo tener en su día. En las crónicas aparece nombrado con diferentes nombres (Avensore, Feznavessore, Hisb Abu Xoray y Santiago). Este emplazamiento ya tuvo una ocupación prehistórica, concretamente en la Edad de Bronce, como así lo atestiguan diferentes materiales encontrados en el lugar. Fue una de las fortalezas que dominaba el Valle del Alto Guadalén y, encargada de controlar el tráfico entre La Mancha y Andalucía.

No quedan restos de murallas, aunque pueden reconocerse aún los límites del castillo. Este tendría una forma más o menos rectangular con torres que guardarían ambos lados. De ellas sólo quedan en pie dos, pero podemos observar los vestigios de otras. Está edificado sobre roca y utiliza como materiales el sillarejo y la mampostería fundamentalmente. También encontramos una especie de foso interior, que puede tratarse de un aljibe y una sala rectangular orientada de Este a Oeste.

Gracias al historiador musulmán Dozy sabemos que por aquí anduvo el árabe Aben Hafsum capitaneando una revuelta de moros y cristianos contra el emir de Córdoba. Hafsum fue derrotado por Valid Abdelhamid en el año 885 en Torres de Xoray. En el año 1031, al ser derrocado en Córdoba el último Califa Hixem III fue conducido prisionero a la fortaleza de Torres de Xoray, pero éste consiguió escapar de la misma y llegó hasta Lérida, donde murió cinco años después. En el año 1182 en uno de los avances cristianos, reinando Alfonso VIII, caen en su poder Montiel y Alcaraz y después Albaladejo, Santa Cruz y las torres de Xoray entre otros, pero esta ocupación no llegó a consolidarse ya que la derrota de Alarcos supuso la pérdida de estas plazas pasando todo el Campo de Montiel nuevamente a manos musulmanas.

En el año 1213 Alfonso VIII reconquista definitivamente las Torres de Xoray. En el año 1214, el 7 de marzo, Alfonso VIII dona, mediante Privilegio Real, las torres de Joray a la Orden de Santiago. Este privilegio se conserva en el Archivo Histórico Nacional. Es documento original escrito en latín en pergamino de piel de vaca, con emblema real y sello de plomo.


Dada la importancia y antigüedad del mismo, se adjunta su contenido. Después de una breve introducción viene a decir:

"Por el presente escrito tanto a los presentes como a los venideros quiero que yo Alfonso, Rey de Castilla y Toledo por la Gracia de Dios junto con mi esposa, la Reina Leonor y con mi Señor Hijo Enrique con buen ánimo y con voluntad propia conforme al remedio de mi alma y de mis parientes y ciertamente para la salud propia hago carta de donación, concesión, confirmación y estabilidad a Dios y a la Orden del Bienaventurado Santiago y a Vos Señor García González, Maestre presente de la misma Orden y a vuestros sucesores con validez perpetúa de los Conventos presentes y futuros de los frailes de la misma orden. Dono así mismo a Vos y concedo el Castillo el cual se dice Feznavessore (Torres de Joray) que Yo gané por la clemencia de Dios a los paganos en justicia....tomando posesión pacífica y quieta con todos sus términos, sus montes, dehesas, aguas, ríos, prados, pastos y todas sus pertenencias. Si alguno verdaderamente quebrantara esta carta o bien amenguara en alguna parte será preso, incurrirá de lleno en la ira de Dios Omnipotente y pagará mil áureos reales en seguro y restituirá el doble del daño que hiciere. Hecha la Carta en Burgos. Era MCCLII. Día 7 de Mayo, del tercer año después que Yo dicho Rey Alfonso, vencí con valor a Miramamolín Rey de Marruecos en los llanos de las Navas de Tolosa, no por mis méritos, sino por la clemencia de Dios y por el auxilio de mis vasallos. Y yo el dicho Rey A. reinando en Castilla y Toledo mandé hacer esta carta que con mano propia consolido y confirmo”. Igualmente lo confirman otros personajes.

Durante la primera mitad del siglo XIII, esta fortaleza debió ser una de las más importantes de la zona ya que en 1239 tuvo lugar una partición de tierras entre las Ordenes de Calatrava y Santiago y se hace tomando como base los Castillos de Salvatierra (Calatrava la Vieja) y Eznavejor. En el siglo XIV este emplazamiento debió ser abandonado ante el auge experimentado por la puebla de Torre de Juan Abad y la fundación del Castillo de Montizón un poco más al sur. Así en las crónicas, el lugar aparece despoblado en 1243.

Información de Interés. La " Encantá" del Estrecho de las Torres de Joray es, sin duda, una de las más antiguas y hermosas leyendas que perduran en el Campo de Montiel desde los tiempos de la Reconquista. En ella se mezclan elementos moriscos, cristianos, amor, muerte y encantamiento.

Existen dos versiones sobre el origen de esta leyenda:

La primera se centra en una hermosísima joven, enamorada de un caballero que fue a las cruzadas, del cual tenía la promesa jurada de que volvería el día de San Juan para desposarse con ella. El caballero no volvió y la hermosa joven, todos los amaneceres de 24 de junio aparece por el lugar de la cita para reunirse con su amado.

Para otros, se trataba de una princesa mora que se había fugado del Reino de Granada en compañía de un caballero cristiano con el propósito de casarse en tierras donde no hubiera impedimentos por sus distintas legiones. La citada princesa había nacido en Joray por lo que el caballero cristiano suponía que debía conocer el pasadizo secreto que unía Joray con Montizón. La princesa, muy enamorada del cristiano, dijo que desconocía tal pasadizo por lo que el cristiano la degolló en la madrugada de un 24 de junio a los pies de Joray. Desde entonces la princesa aparece ese día de todos los años con la esperanza de que alguien le desvele el secreto del pasadizo y así poder recuperar a su amado cristiano ofreciéndole el ansiado tesoro.

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